Dónuts sin gluten con harina Caputo, fritos y glaseados

TGTito Garlopa · 4 min

Dificultad media
Seis dónuts glaseados, dorados y algo irregulares, sobre papel de horno encima de una mesa de madera con restos de harina.

Estos dónuts me quedaron increíbles, con el glaseado brillante y ese sabor de pastelería que no esperas de algo sin gluten. Fíjate en la foto, eso sí: están más oscuros y más gordos de lo que deberían, y luego cuento por qué.

Usé el mismo mix de Caputo que para mis panecillos sin gluten, fritos y glaseados. Lo que no recuerdo es qué más le puse ni cuánto, así que las cantidades son las de una masa de dónuts normal adaptada a la harina sin gluten, que pide más líquido. La próxima vez peso todo y lo corrijo.

  1. Mezclar

    10 min

    Junta el mix, el azúcar, la levadura y la nuez moscada. Añade la leche, el huevo y la vainilla y amasa; al final, la sal y la mantequilla. Queda blanda y algo pegajosa.

  2. Primer levado

    1 h 30 min

    Tapada y en un sitio templado, hasta que se note hinchada.

  3. Estirar y cortar

    15 min

    Estírala de 1 cm de grosor como mucho, con las manos húmedas o entre dos papeles de horno. Corta con un vaso y haz el agujero con un tapón. Que el agujero sea generoso, porque al crecer se cierra.

  4. Segundo levado

    1 h

    Cada dónut sobre su cuadrado de papel de horno, tapados. Así los pasas al aceite sin deformarlos.

  5. Freír

    15 min

    Aceite abundante a fuego medio-bajo. Mételos con el papel, que se suelta solo, y dales la vuelta varias veces hasta que estén dorados. Escúrrelos en papel de cocina.

  6. Glasear

    15 min

    Mezcla el azúcar glas con el agua y un chorrito de vainilla. Baña los dónuts todavía templados y déjalos en una rejilla hasta que el glaseado se seque.

¿De dónde sale el sabor a dónut?

De la vainilla y la nuez moscada. La masa por sí sola sabe a bollo frito; con esas dos cosas ya huele a dónut de pastelería.

Con la nuez moscada, poca. Un cuarto de cucharadita para toda la masa basta, y si te pasas amarga. Si la rallas tú, mejor que la de bote.

¿Por qué el papel de horno debajo de cada uno?

Una masa sin gluten levada es muy delicada. Si coges el dónut con los dedos para echarlo al aceite, se deforma y se desinfla. Con su cuadrado de papel lo bajas entero, y al minuto el papel se despega solo y lo sacas con unas pinzas.

¿Cómo sé si el aceite está a punto?

Lo más fiable es un termómetro de cocina, pero se puede hacer a ojo. Echa un trocito de masa: si sube a la superficie despacio, rodeado de burbujas finas, está bien. Si se queda en el fondo, le falta; si se dora en segundos, está demasiado caliente y te pasará lo mismo que a mí.

Fríe de dos en dos o de tres en tres. Si llenas la sartén, el aceite se enfría de golpe y los dónuts chupan grasa.

El glaseado, fino

Tiene que quedar como una nata líquida espesa: que cubra la cuchara y caiga en hilo. Si está muy espeso, una gota más de agua; si está aguado, más azúcar glas. Baña los dónuts cuando aún están templados, que así el glaseado se extiende solo y queda esa capa fina y brillante de la foto.

Antes de usarlo, mira que el azúcar glas diga «sin gluten» en el envase si son para alguien celíaco.

Lo que me salió mal

Los hice demasiado gordos. Al freírlos, por fuera se doraban enseguida y por dentro seguían crudos, así que tuve que dejarlos mucho rato en el aceite hasta que se hicieron. Por eso salen tan oscuros en la foto, y el de la derecha casi marrón.

Quedaron buenos igualmente, pero la próxima vez los estiro de un centímetro como mucho, contando con que en el segundo levado crecen. Un dónut fino se hace por dentro en el tiempo justo de dorarse por fuera.

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